El taller del artista

Escrito por: Sonia de Pablos

Este estudio es quizá uno de los talleres de artista mejor conservados, que podemos visitar en la Casa Museo de Joaquín Sorolla. Además de caballetes y utensilios de pintura, se conservan artículos valiosos y objetos de gran belleza. Un espacio luminoso donde el pintor aprovechaba la luz natural en los diferentes momentos del día. Aunque a él le gustaba la pintura en el exterior no siempre había oportunidad de salir, y ciertos trabajos requerían que fuesen efectuados dentro del taller.

Joaquín Sorolla, pintor valenciano que vivió entre los siglos XIX y XX. Casado con la que sería su musa, Clotilde con la que tuvo 3 hijos que muchas veces retrató en sus cuadros. Viajó mucho y conoció las vanguardias, pero él se mantuvo fiel a su línea naturalista. En su primera época podemos encontrar alguna obra con estilo más academicista, con temática de contenido social o histórico, que fue cambiando hacia escenas cotidianas donde lo importante es el estudio de la luz y sus efectos, sobre todo en ambientes al aire libre. Fue el gran representante del luminismo en España. Una técnica surgida en EEUU en el siglo XIX que Sorolla desarrolló en su pintura. Una obsesión por la iluminación que trabajó en sus obras, consiguiendo resultados magníficos, en los que capta el momento de forma magistral.

Técnicas artísticas

Pigmentos de Rembrandt, conservados en su casa-museo.

La palabra óleo procede del latín oleum que significa aceite y es una técnica pictórica conocida desde el siglo XV. Quizá en pintura de caballete, sea la más importante y la más utilizada desde su aparición hasta la llegada de nuevos productos en el siglo XX, como la pintura acrílica.

La técnica utiliza pigmentos disueltos en aceite, casi siempre de linaza, obtenido de las semillas de lino, que hace de aglutinante. Los tubos prefabricados de óleo que se venden hoy en día, se estropean con el tiempo dado el exceso de aceites que llevan para que no se sequen. En cambio, los antiguos pintores hacían los colores al momento de pintar porque no se conocían los métodos para su conservación. Era un proceso laborioso que requería muchos conocimientos de la materia prima puesto que cada pigmento necesita una cantidad de aceite diferente, que luego influye en su secado. El grado de refinamiento del aceite puede repercutir en el color, siendo el más óptimo el refinado alcalino ya que otros aceites oscurecen los colores. El disolvente más utilizado es la esencia de trementina, de origen orgánico que puede utilizarse para que la pintura quede más diluida a parte de usarse posteriormente en la limpieza de los utensilios de pintura: pinceles, paleta, etc.

Los soportes más comunes en el uso del óleo han sido la tabla y el lienzo. Ambos llevan una preparación minuciosa, y no sirve cualquiera. Hay que elegir tablas que no suelten resinas ni se curven y lienzos de lino o cáñamo, mejores que los de algodón que también se usan. Actualmente vienen tratados y no hay tanto problema. Muchos restauradores opinan que las pinturas sobre tabla se han conservado mejor a lo largo de los siglos, aún así el lienzo ha sido el más popular, quizá tiene más ventajas a la hora de pintar, ya que la pintura se fija mejor. En nuestro tiempo, los artistas se sirven de diversos soportes, y se prueban nuevas opciones que a veces dan resultados muy distintos pero interesantes.

Escrito por: Sonia de Pablos