Escrito por Sonia de Pablos
Todos sabemos lo que es arte, o eso creemos, porque es un concepto inherente al ser humano desde que tenemos conocimiento. Estå ahà desde siempre. Pero ¿alguna vez nos hemos planteado qué es el arte?

Museo de Historia Natural de Viena. Foto: Wikimedia Commons
El arte nace con nosotros, todos llevamos a un artista dentro, que saca a la luz de una manera o de otra una obra con un fin estético, un juicio cuyo objeto es el placer de lo bello. No obstante, esto nos lleva a mås preguntas: ¿quién define lo que es bello y lo que no?

La AnunciaciĂłn. Leonardo da Vinci. GalerĂa de los Uffizi. @elmitodekora 
David. Miguel Ăngel. GalerĂa de la Academia. Foto @elmitodekora
Hay muchos aspectos que pueden hacer a una obra bella, pero el arte no es solo eso. La belleza realmente es subjetiva, es una cualidad de algo o alguien que nos provoca un sentimiento placentero. Aunque lo feo tambiĂ©n nos origina diferentes sentimientos. Por lo tanto, si el arte busca una respuesta en el espectador, no deberĂa centrarse solo en lo bello. AdemĂĄs, la belleza estĂĄ en nuestra mente, ya que tenemos unos prejuicios instalados desde nuestra infancia. Sentimos que algo es atractivo o no debido a un ideal o canon implantado en nuestra mente, recibido a lo largo de nuestra educaciĂłn. Los valores que nos han inculcado nos hacen ver las cosas de forma concreta, nos encapsulan y nos crean estereotipos y estĂĄndares, clichĂ©s establecidos por la sociedad. AsĂ que volvemos a la idea de que realmente la belleza es una valoraciĂłn. El artista, una persona que ha adquirido unos conocimientos extras, diferentes a los obtenidos por el resto de las personas, tiene la capacidad de apreciar y expresar un concepto, y hacerlo universal, consiguiendo una armonĂa entre todos, por lo que su obra queda establecida como una creaciĂłn bella de forma generalizada. Estas ideas globales de la belleza que se han gestado hace tanto tiempo, las tenemos arraigadas y no podemos desprendernos de ellas. La primera teorĂa sobre la estĂ©tica surgiĂł con PlatĂłn y continuĂł con AristĂłteles. Para ellos el arte era una imitaciĂłn de la naturaleza, pero este aportaba lo que la naturaleza no podĂa llevar a su fin, porque la imitaciĂłn no sĂłlo era copiar un original, sino representar un aspecto concreto de una cosa. Para ellos, la estĂ©tica era inseparable de la moral. En la Edad Media, el arte era la expresiĂłn de la religiosidad, mientras que en los siglos XV y XVI, Ă©poca del humanismo, la estĂ©tica abarcaba mĂĄs campos a parte del religioso, imponiĂ©ndose la era de la razĂłn. Sin embargo, el gran impulso del pensamiento estĂ©tico se dio en el mundo moderno, en el siglo XVIII, cuando Kant se interesĂł por los juicios del gusto estĂ©tico y desarrollĂł la idea del genio, el que ve mĂĄs allĂĄ de lo que muestra la naturaleza, captando algo que en su imitaciĂłn convierte en arte. Este ideal creĂł un puente entre la estĂ©tica clĂĄsica basada en la mĂmesis y el pensamiento de que lo bello provenĂa de Dios, y la estĂ©tica moderna, el arte. En el siglo XX, pasamos a otra reflexiĂłn, los avances tecnolĂłgicos modifican la forma de ver el arte y el estudio de la estĂ©tica. Lo grotesco, lo atroz, puede ser bello, lo importante es la respuesta del receptor ante una obra, no la del autor. El arte busca una emociĂłn.

Museo del Hermitage. @elmitodekora
Todo esto nos lleva a pensar que hemos avanzado mucho y que en la Ă©poca contemporĂĄnea se ha pasado de un ideal de belleza clĂĄsico a otro moderno, mĂĄs conceptual, donde los sentimientos son provocados en el espectador por medio de otras herramientas, como pueden ser, los colores, las formas, etc. Ejemplo de esto es el arte abstracto, ya no prima la imitaciĂłn de lo que vemos, sino el concepto, la idea. El artĂfice de la obra explora su necesidad interior de plasmar un sentimiento, provocando otro parecido o totalmente distinto en el observador. Esto es un gran paso en el planteamiento del arte. Aun asĂ, queda mucho camino que recorrer, puesto que una gran mayorĂa de pĂșblico no entiende esta nueva nociĂłn de arte. Llevan muy dentro la idea de emulaciĂłn de la naturaleza igual a belleza, y es posible que desarrollen muchas sensaciones ante creaciones artĂsticas de vanguardia sin saberlo. En el fondo es lo que buscan las nuevas actuaciones sin que ellos lo sepan, esa respuesta objetiva sin suspicacias, libre, como la producida por un sonido, un olor, un recuerdo.